martes, 23 de febrero de 2010

PREGUNTAS Y RESPUESTAS


Insertamos a continuación uno de los últimos correos más representativos de entre los que nos llegan, así como nuestra respuesta a las inquietudes que esas personas nos manifiestan:

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Estimados amigos:

acabo de encontrar su blog de Asturias Educa en Libertad y quería que supiera que en el colegio de mis hijos somos al menos dos familias que estamos en contra de la EPC y de la nueva educación sexual que propone el gobierno con la nueva ley del aborto.

El año que viene, creo que vamos a objetar pq nuestros hijos llegan a 6º primaria y cursan EPC, pero nos están quitando las ganas por las sentencias de TSJ de Asturias sobre el tema.Tengo otra hija en 1º ESO y ya han recibido un "taller de coeducacion" de varias semanas de duración, impartido por una asociación feminista y que les ha intentado adoctrinar sobre ideología de genero... estoy harta, así que si tienen alguna información que nos pueda interesar, se lo agradezco mucho.

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Muy estimada amiga:

En primer lugar, me encanta constatar que aún quedan algunos seres humanos en este mundo con los que me identifico como semejante.

Como bien sabe, esta sociedad tolera de hecho que los poderes públicos arrebaten a los padres el derecho natural de formar a sus hijos según sus principios. Esos poderes han manifestado en documento público que van a "formar las conciencias de los jóvenes", y hay que estar ciego para no saber qué monstruosidad de moral es la suya: sexo desnaturalizado, aborto, disolución de la familia, homosexualidad, lucha (odio) de género, etc.

Hay mucha gente a la que estos planteamientos, que no practican ni las bestias, les parecen bien. Otros se desaniman o asustan ante la perspectiva de enfrentarse al aparato político. A mis amigos y a las personas que como usted se dirigen a mí con este tema, yo les propongo esta consideración: la dignidad, el alma, las conciencias de los hijos no deberían estar en venta, es decir, no son negociables, a ningún precio, lo diga el Supremo, el Rey o la ONU. Los principios no son negociables. En eso consiste la objeción de conciencia.

Por otro lado, está claro que por las buenas los políticos no nos van a respetar. La disyuntiva entonces es plegarse a sus exigencias e ir trampeando en la medida que lo permitan, o por el contrario oponerse con entereza y estar dispuestos a llegar hasta donde haga falta.

Por ahora estamos en la fase de amedrentar a los que titubean y conseguir el mayor número posible de "vendidos"; y a los que nos hemos plantado, que somos pocos, nos dejan en paz, pero estoy convencido de que más adelante vendrán a por nosotros y tratarán de hacernos entrar en el redil con medidas cada vez más severas, porque esto es una verdadera guerra. No se trata como en otro tiempo de matar los cuerpos (que a medio plazo también, porque la degeneración mata), sino de matar las almas y hacerse con un pueblo de esclavos.